IMG-20160131-WA0015Esta colección “Freedom for Words” (Libertad para las palabras) es una propuesta contra los excesos lingüísticos en las Organizaciones.

Freedom for Words en una propuesta refrescante, una invitación a reflexionar, una campaña en favor de las palabras que atestan las organizaciones, un brindis por la recuperación del sentido común y un antídoto contra los excesos lingüísticos que debilitan a las palabras que precisamente más necesitamos en la sociedad para afrontar los desafíos y las oportunidades de un mundo global e interconectado.

La lógica de mi indignación tiene más o menos el siguiente recorrido:

1.- Sin palabras no somos nada (o poca cosa).

2.- Hay palabras que nombran lo tangible (por ejemplo bicicleta, libro o champú) y palabras que avivan lo intangible, es decir, aquello que existe sobre todo si se nombra (amor, dulzura, tesón, ilusiones…). Lo que no necesita nombre para existir no puede ser tratado igual que aquello que sí necesita ser nombrado para cobrar vida y colarse en la realidad. Por ejemplo: todos reconocemos una bicicleta al pasar (objeto tangible). Sin embargo, no todos reconocemos el amor de igual manera. O dicho de otro modo, el amor es visto por cada cual en quién sabe quién.

3.- Muchas de estas palabras que acompañan a lo intangible se han ido extendiendo desde el ámbito social al empresarial, y hoy son parte fundamental del decorado de las organizaciones. Una vez incorporadas al diccionario empresarial, su evolución está siendo notable: compromiso, talento, liderazgo, aprendizaje, coaching, pasión, valores… son cosas cada vez más rimbombantes y sofisticadas.

4.- Una vez dentro de las empresas, las palabras que, sobre todo, están engarzadas con la movilización de las personas son una colección de intangibles que procuramos atribuir de la manera más adecuada en beneficio de la organización: esto es talento, aquél tiene alto potencial, este otro lidera, aquello es compromiso, esto es innovación, esto comunicar, esto es coaching y esto otro mentoring, aquello es empatía…

5.- Sin embargo, entre tanta definición, tal proliferación de empresas de Consultoría llamando a la puerta de la Dirección general con sus “productos lingüísticos” abarrotando el portfolio de insensateces, y tanta atribución desacertada y tremendamente onerosa, las palabras no acaban de solucionar los problemas y es cuando comienzan las incongruencias, los reveses, el desaliento y, en consecuencia, una merma en los resultados que obliga a replantearse muchas de constelación de nombres.

 

IMG-20160131-WA00156.- Esta situación nos advierte de la pobreza del lenguaje en las organizaciones al no contar con palabras que maticen las diferencias. Por poner un ejemplo, la acción de liderar presenta una variedad tal que cuesta entender porqué nos limitamos al uso de un solo concepto que aglutina en su seno a semejante pelotón de definiciones tan distintas y dispares. Es como si a toda la gama de colores la llamásemos “color” sin distinguir el rojo del verde o el amarillo del azul.

7.- Poco a poco esas palabras, pese a su torpeza, están configurando un corpus central de definiciones siempre asociadas a un modelo de vida eminentemente competitivo y orientado a objetivos. Es decir, ninguna de estas palabras merecen ya la pena si no se consigue con ellas algo a cambio. Liderar, mejorar, innovar… sólo se movilizan si hay algún tipo de retorno, generalmente económico.

8.- Tras este paso por las organizaciones, y una vez instaladas las palabras en el ámbito de la competitividad, han comenzado a regresar a su lugar de origen, la sociedad, vestidas con el ropaje adquirido en su paso por las organizaciones y con una presencia léxica desconocida. El aspecto que traen, además, no es muy halagüeño por mucho maquillaje que se pongan.

9.- En definitiva, las palabras han realizado un periplo por los ámbitos de la productividad y, en vez de enriquecerse en el viaje, han vuelto viciadas a la sociedad, cansadas de tanto abuso y maltrato, aunque ellas ni siquiera son conscientes de ello.

Esta es la lógica de Freedom for Words: buscar nuevas maneras de llamar a las cosas que enriquezcan la vida y la efectividad de las organizaciones y de la que iré comentando en próximos post.

IMG-20160131-WA0015Este ejercicio de crear nuevas denominaciones no busca enredar, sino desenredar la maraña en la que ha quedado varado el lenguaje en las organizaciones. La productividad también depende de las palabras. Y si no lo creen así, traten de solucionar un problema de empresa sin hacer uso de ellas o reúnanse en silencio o expliquen un proyecto sin decir ni mu.